La vagina y una buena comilona de fresas
Mucho se ha dicho y escrito del poder de la fresas con vino espumoso, pero nada en comparación de poner la fresa, en parte, en el interior de una vagina, tomar la copa en la mano, abrir las piernas con el rojo brillante del fruto en el centro de ellas, y decir:
“¿Quieres una fresa? Ven y tómala”
Teniendo que retirarla sin usar los dedos ni los dientes, tan solo la lengua, y por supuesto en una mano también el espumoso, para después, una vez rota la fresa en la boca de su captor, dar un beso a la dueña de la vagina y compartir el fruto de ese esfuerzo en común.
Por supuesto para finalizar agüita y jabón, haya pasado lo que haya pasado, de forma que se elimine cualquier resto de fruta que pudiera quedar.



argentino agustin gomez dijo
Me recuerda la obra de teatro "monòlogos de la vagina" que describe
su uso y abuso, atte.-
26 Febrero 2008 | 04:53 PM